famosas por un día

 

Aterrizamos en Malasia gracias a una superpromoción aérea que encontramos por Internet, pero nunca nos imaginamos que la visita a este país nos llevaría a vivir una de las experiencias más insólitas de todo nuestro viaje.

 

Al comentarle a una amiga que pasaría por Malasia, me facilitó el teléfono de un amigo de su padre que vive allí, en una ciudad llamada Kota Bharu. Siempre es bueno tener el contacto de alguien de confianza en cada destino, por si acaso.

 

La realidad es que en el itinerario que habíamos armado no estaba incluida esta ciudad. No se sabe si por la fuerza del destino o porqué, perdimos uno de los aviones que nos llevaba a una isla y, en medio de la desesperación, terminamos llamando a este amigo para que nos ayudara a solucionar el inconveniente. Este señor, quien sonó muy amable desde el primer momento, nos propuso que tomáramos un avión a su ciudad y dijo que él se encargaría del resto. Confiando ciegamente en las palabras de este conocido desconocido, nos subimos a un avión con destino a una nueva aventura que se encontraba a tres horas del lugar en el que estábamos.

 

Llegamos al aeropuerto de Kota Bharu y nos esperaba Marcelo, un argentino que vivía allí desde hacía un tiempo y que trabajaba con este contacto al que todos llamaban “jefe”.

Luego de dejar nuestras pertenencias en el hotel, nos pasó a buscar un tal Amutu, quien nos llevó a un restaurant de comida típica malaya. Ahí conocimos al “famoso” Suhaidi y a un grupo de gente que, luego de algunas horas de charla, caímos en la cuenta de que se trataba de un plantel de fútbol. Suhaidi no era un tipo cualquiera, era nada más y nada menos que directivo de uno de los mejores equipos de primera división del país, algo así como un River Plate en Argentina. Al día siguiente, el equipo jugaba la semifinal de la Copa de Malasia, de locales, y no dudaron en invitarnos.

 

La ciudad, en sí, no tenía ninguna atracción turística y, si bien no estaba en nuestros planes quedarnos más de dos días ahí, nos pareció divertida la idea de presenciar un partido de fútbol malayo y aceptamos la invitación. Al otro día, por la mañana, nos pasó a buscar Marcelo para llevarnos a la tienda oficial del equipo, donde nos probamos los talles de las camisetas que usaríamos para ver el partido. Más tarde, salimos para el estadio con las camisetas puestas y con toda la ansiedad que suponía vivir una experiencia de ese tipo.

 

Entre tanta aventura, nos habíamos olvidado de que nos encontrábamos en la ciudad más musulmana de toda Malasia y nos sorprendimos al ver miles y miles de personas orando en la entrada del estadio. Claro, era justo la hora de rezo. Cuando se oye el llamado a la oración, un canto que suena muy, muy fuerte, por altoparlante, todos deben pararse donde se encuentren y orar mirando en dirección a La Meca, que es la capital religiosa del Islam. Este rezo es obligatorio y se realiza cinco veces al día.

 

Entramos al club por una puerta lateral y nos encontramos con una mesa larga llena de cosas ricas para comer que, por supuesto, tuvimos que probar TODO, ya que nos habían advertido que despreciar lo que se nos ofrecía era de mala educación. Luego, ya enfilamos para la tribuna y, al asomarnos, junto con las esposas de los jugadores, los fotógrafos y los espectadores empezaron a gatillar sus cámaras de fotos en dirección a nosotras. Nos pusimos bastante nerviosas y no sabíamos bien qué hacer, nunca nos habíamos sentido tan “Wanda Nara” en nuestras vidas. Cuando miramos a nuestro alrededor, nos percatamos de que en las tribunas eran casi todos hombres y de que las pocas mujeres que había llevaban un velo que cubría sus cabellos. Por supuesto que las “sudacas” habíamos ido con los pelos amarillos al viento y en short que, en este caso, no es un dato menor.

 

El partido estuvo muy entretenido pero nos resultó raro a la vez, se extrañaba la pasión que se siente en Argentina, los insultos y ¿por qué no? el infaltable “chori”. Cuando terminó, ya en la sala de adentro, nos esperaban fotógrafos y gente que se quería sacar fotos con nosotras. Si, es real. Eso sí, nunca imaginamos que al otro día seríamos tapa de algunos diarios.

Estábamos camino a una isla cuando, de repente, me llegó un mensaje de Suhaidi con fotos de los diarios en los que habíamos salido. Por lo que pudimos averiguar, los artículos no solo decían que éramos fanáticas del equipo y que habíamos viajado desde Sudamérica expresamente para ver el partido, sino que, también, se nos adjudicaba el triunfo del equipo.

 

Según nos contó Marcelo, el Príncipe de Malasia se enteró de nuestra presencia en el partido y, por cábala, quería enviarnos un avión privado para que fuéramos a ver la final a Singapur. Por suerte, esa propuesta oficial nunca nos llegó, aunque, igualmente, ya habíamos tomado la decisión de abandonar nuestra “pseudofama” para continuar con el itinerario original del viaje.

 

Pasamos cuatro días en una isla paradisíaca, acordándonos y riéndonos de lo que habíamos vivido los días anteriores. Al volver, nos quedamos un día más en Kota Bharu, donde nos despidieron con una cena con comida argentina preparada por Marcelo.

 

Lo mejor de los viajes es esa incertidumbre de no saber con lo que te podes topar. Te pueden pasar cosas buenas y no tan buenas. Nosotras tuvimos la suerte de encontrarnos con esta gente que, sin conocernos, nos hizo sentir como en casa aun cuando estábamos a más de 10.000km de distancia de nuestros hogares.

 

Al final, si no hubiésemos perdido ese avión, que en su momento implicó llantos y bronca, no hubiésemos conocido a estas personas increíbles y hoy no estaría compartiendo esta historia tan extraña. 

 

3 de marzo de 2017

Libro de visitas

Introduce el código.
* Campos obligatorios
  • Sofi (sábado, 04. marzo 2017 23:25)

    No lo puedo creer! Como nunca supe esta historia? Jajaja espectacular!

  • Suhaidi Yusoff (sábado, 04. marzo 2017 07:38)

    What a marvelous piece of writing and story of your experince here in Kota Bharu. Sadly, you miss out on telling that you gals bring the team luck in the semi final of the FA Cup whereby we won 3-1 with 2 goals from the late substitute ,Amutu (who dedicated the goals to your friend,Coni).

  • Coca (sábado, 04. marzo 2017 03:06)

    Me arranca una sonrisa esta fantastica rememoracion tan bien redactada y que hace hincapie en lo mas importante!!!! Algo que puede parecer negativo en un viaje, a veces pasa por algo y hay que abrazarlo y dejar que te saque una sonrisa!!! Suelen ser los mejores recuerdos grabados a fuego. Aguanten las sudacas en malasia!!! Suhaidi y Marcelo les debemos una! Jajjaja aca me reporto la tercera sudaca en cuestion :)

  • Meme (sábado, 04. marzo 2017 00:37)

    Me muero, menos mal que no agarraste el avión del príncipe; ahora en vez de postear sobre tu viaje, subirías fotos de tu reloj D&G con diamantes y zapatos de Jimy Choo jajjjaja
    Muy divertido el cuento! Y no sabía eso de que era obligatorio detenerse a rezar, muy interesante.

  • Mario (viernes, 03. marzo 2017 23:08)

    ¡Me reí fuerte acordándome de todo!!!! El estrés antes de llegar, la locura del programa y el text de suhaidi con la nota del diario. Tre-men-do ¡Sin brújulas, sin problemas!

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© SIN BRUJULAS by Celina